La Zona Norte, Tierra de Nadie ![]()
En los últimos meses, la Zona Norte de Veracruz se ha convertido en un auténtico infierno. Poza Rica, Tihuatlán, Cazones, Álamo, Tuxpan, Cerro Azul y los municipios de la Sierra del Totonacapan, parecen vivir atrapados bajo el yugo del crimen organizado.
Secuestros, levantones, asaltos, ejecuciones y descu@rtiz@dos en bolsas negras son ya parte del paisaje cotidiano, como si la barbarie se hubiera normalizado.
Lo más indignante es que, mientras los ciudadanos viven con el miedo tatuado en la piel, las autoridades parecen rebasadas… o peor aún: cómplices por omisión. Policías municipales, Estatales , Guardia Nacional, Marina, Ejército, Ministeriales… todos desfilan con patrullas y armas largas después de cada masacre, pero su papel se reduce a acordonar escenas del crimen y abrir “carpetas de investigación” que se acumulan como polvo en los archivos.
¿De qué sirve tener cuarteles, retenes y convoyes si los delincuentes circulan con total libertad?
¿De qué sirven los discursos oficiales si los cuerpos siguen apareciendo mutilados a plena luz del día?
Las víctimas no son números fríos en un informe: son taxistas, comerciantes, maestros, empresarios, transportistas e incluso policías que fueron ejecutados como si la vida no valiera nada.
Y mientras tanto, los gobernantes solo atinan a dar conferencias vacías, repitiendo que “se investiga” y que “se abrieron varias carpetas”. ¿Hasta cuándo esa burla?
La indignación ciudadana arde en las redes sociales. En Facebook, los habitantes comparten videos, fotos y denuncias que se hacen virales en cuestión de horas, rompiendo el cerco informativo que las autoridades intentan imponer. Porque la verdad, aunque duela, ya no se puede ocultar.
Hoy Veracruz Norte es un territorio donde la violencia manda y el Estado se desconcierta . Un lugar donde el miedo se respira en cada esquina, donde los sicarios son ley y donde la justicia es solo una palabra hueca.
Y aquí va el llamado: ¡Basta ya de silencio!
La gente debe exigir, denunciar, gritar en redes sociales, no dejar que la sangre se normalice ni que los muertos se vuelvan estadísticas. Veracruz no merece ser rehén de los criminales ni víctima del abandono de funcionarios somnolientos.
Porque si el pueblo no alza la voz, los cárteles seguirán gobernando… y las autoridades seguirán vegetando desde sus oficinas blindadas.